MORAL JURÍDICA Y PROCESO

Enfrentamos la tercera década del siglo XXI bajo la divisa de una “amoralidad acelerada”. La persecución de los fines individualistas, el ánimo de lucro desmedido, el sexo asexuado y la apariencia como eje sobre el cual se pretende disimular la realidad, constituyen los ejes sobre los cuales pivota la conducta de los jóvenes y, en general, de  las generaciones que no han alcanzado la vejez. El mundo jurídico no resulta ajeno, obviamente, a este vaciamiento de los principios morales, vaciamiento, todo hay que decirlo, compatible con la elegancia de los gestos y la sobriedad de las escenas.

En este contexto, paso a describir los que, a mi juicio, son los “valores” predominantes en el mundo del derecho:

CINISMO. El cinismo constituye un valor sacro en el escenario jurídico. La desvergüenza se transforma en experiencia, en seguridad y, sobre todo, en profesionalidad. Cuanto más profesional es un abogado, un perito, un técnico, mayor parece ser su capacidad para mentir con descaro. El mejor abogado, sin duda, es aquel que es capaz, delante de un cliente ignorante y de un magistrado hirsuto, de proclamar que “la tierra, como su Señoría conoce, es plana”. Y, como es obvio, negar con la cabeza al escuchar la refutación.

AVARICIA. El dinero lo es todo. El mejor abogado es el que más dinero ingresa, aun cuando apenas se moleste en estudiar derecho para defender los casos. La justicia, mercantilizada, se convierte en sociedad anónima. “Iuris”, “Iustitia”, no son ideales expresados en lengua latina sino sociedades mercantiles de capital (Iuris S.A., Iustitia S.L.).

PRIVATIZACIÓN. La privatización, más allá, incluso, del ideal “thatcheariano”, lo es, sobre todo, de los grandes valores. La igualdad, la equidad, la justicia no son sino los fines que, en cada caso concreto, defienden las mercantiles enfrentadas en los procesos, cada una de ellas, como es lógico, adaptando el valor al caso concreto, pues resulta factible que un despido colectivo sea una injusticia social o una muestra de generosidad indemnizatoria propia de los magnánimos, según quién pague la minuta.

NEUTRALIDAD. El mal y el bien no existen. Hay que tener en cuenta, siempre, los intereses en litigio. Nada es blanco o negro, ni siquiera los vestidos de las novias o las sotanas de los curas. Hay muchas formas de ver las cosas.

IDEAL CONTEMPLATIVO. Si algo positivo resulta de este escenario es la posibilidad de la “ascesis”. En efecto, gracias a estos principios, los cuerpos jurídicos públicos alcanzan la placidez. Nada se juegan en el escenario. El sueldo de sus integrantes siempre será el mismo, con independencia de quién gane la contienda. También los magistrados pueden alcanzar la virtud, pues, con independencia de la sentencia que dicten, “Iustitia”, “Iuris” o “Aequitas” resultarán vencedores. Y, en el peor de los casos, será la Administración Pública la que obtenga la victoria, lo cual no cabe reputar esencialmente injusto.

SINTETIZACIÓN. De las sentencias solo interesa el fallo. La argumentación no “cotiza” en el mercado del derecho y, en general, resulta prescindible. La mejor sentencia es la que da la razón.

APARIENCIA. Los actores jurídicos actúan en los procesos conformando una perfecta obra de teatro, lógico corolario de todo lo dicho. Escudos, enseñas, estrados y togas constituyen las herramientas básicas a través de las cuales se articula la función. Sin ellas,  el valor justicia, completamente flotante, no podría venderse ante los ciudadanos y, estos, no podrían “colgar” su vida ecuánime en “Instagram”.

LA ZOZOBRA DEL DERECHO

En el análisis de la problemática inherente a la extensión del permiso de nacimiento y cuidado de menor, apuntaba en mi anterior artículo que la estimación de este tipo de demandas planteaba una serie de ventajas e inconvenientes. Entre las ventajas citaba que compelía al legislador a aprobar leyes más completas, más integradoras. Resulta preciso recordar que la ampliación del permiso controvertido tuvo lugar a través del Real Decreto-Ley 6/2019, de 1 de marzo, de medidas urgentes para la garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación, norma que dio una nueva redacción al artículo 48, apartados 4 a 10 del Estatuto de los Trabajadores. Conviene tener en cuenta que la fórmula del Real Decreto-Ley, tristemente acogida en nuestra democracia por los diferentes gobiernos sin rubor alguno y, desde luego, sin la urgencia que reclama este tipo de normativa, según advierte el artículo 86 de la Constitución española, sustrae del debate parlamentario las materias afectadas por estas disposiciones, que se articulan como meros aparatos de propaganda del gobierno de turno y que se aprueban o no en un debate “de totalidad”.

En este contexto, me comentaba un Magistrado que el partido político Ciudadanos había sido partidario de introducir una ampliación del permiso de cuidado de menor en el caso de familias monoparentales. Llevado por la curiosidad, he consultado el Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados, de 3 de abril de 2019. Reproduzco, a continuación, las siguientes intervenciones, en los apartados relevantes a los efectos que nos ocupan:

“Probablemente también habría dado tiempo a presentar enmiendas, en nuestro caso, por citar solo una, en el sentido de que las familias monoparentales -que ya forman una parte importante de las familias- se pudieran sumar los permisos de la madre y del padre o, en todo caso, que pudieran designar otra persona, porque si no estarían en desventaja. También habríamos podido presentar otras enmiendas en el sentido de ir aumentando paulatinamente las semanas (Compromís)”.

«Se pueden mejorar algunas cosas; concretamente, lo que decía el señor Baldoví anteriormente sobre la reivindicación -que me parece más que justa- de las familias monoparentales. Hacemos nuestras las reivindicaciones de la Plataforma de Familias Monoparentales de Cataluña y de la Red Estatal de Entidades de Familias Monoparentales. Como ellos bien dicen, la nueva ley propone que ambos progenitores tengan un permiso de dieciséis semanas remunerado al 100 % para cuidar a sus hijos, que suman un total de treinta y dos semanas de cuidados, pero discrimina a los hijos y las hijas de las familias monoparentales. En esta ley las familias monoparentales no son tenidas en cuenta en sus especificidades y resultan discriminadas, dejando en desventaja a los menores -que es la parte importante- que solo tienen un progenitor o una progenitora, situándolos en una clara discriminación/(ERC)».

¿Qué pasará con esas familias monoparentales, con un solo progenitor, mujer en este caso, porque la mayoría son mujeres, con la mitad de familia extensa que podía ayudar con los niños? Evidentemente son las que tendrán mayores dificultades para conciliar. Pues ustedes todo eso lo pasan por alto, así como el interés superior del menor, que en este caso estaría en desventaja. ¿No sería justo que esa progenitora o progenitor tuviera derecho a disfrutar de la suma total de los permisos concedidos al padre y a la madre? Desde luego, en Ciudadanos lo tenemos muy claro, y la respuesta es sí (Ciudadanos).

Así, pues, en el momento de aprobarse la normativa, ya existían voces que reclamaban ese derecho desde diferentes ópticas ideológicas, de donde parece deducirse que legislar sin abrir un proceso dialéctico redunda en perjuicio de la sociedad, cuyas necesidades a medio-largo plazo resultan obviadas por la inminencia y peso de las encuestas diarias, convertidas, gracias a los medios de comunicación, en arrolladores instrumentos matematiformes generadores de conductas antidemocráticas. Que la construcción del derecho va ligada a la política es algo que resulta evidente, como evidente es que las posiciones jurídicas de los ciudadanos no pueden estar sujetas a una constante provisionalidad. La obligación de cohesionar la sociedad y articular un  sistema jurídico merecen mayor reflexión y menos postureo. También los medios de comunicación resultan cómplices de la superficialidad, empeñados, constantemente, día a día, en situar a los distintos gobiernos al borde del abismo, al borde del precipicio. La “zozobra del presente” es un buen titulo para un ensayo pero, en ningún caso, es una divisa aceptable para cohesionar la sociedad. Después de todo, quizá vivimos, como diría Nietzsche, en “El crepúsculo de los ídolos”, en la nada o, lo que es peor quizá, en la “postnada”.

 

 

NACIMIENTO Y CUIDADO DE MENOR: FAMILIAS MONOPARENTALES

En un artículo anterior, reflexionaba sobre los aspectos discutibles de la ampliación del permiso de nacimiento y cuidado de menor en el caso de familias monoparentales. En el presente artículo pretendo, brevemente, poner de manifiesto los «pros» y «contras» que conlleva la estimación de este tipo de demandas, siempre desde mi punto de vista y con el objetivo de favorecer un proceso dialéctico enriquecedor. A continuación pongo sobre la mesa las siguientes ideas, tratando de huir de todo tipo de dogmatismo.

ASPECTOS NEGATIVOS

1) Ignora el carácter contributivo del sistema de Seguridad Social y rompe la equivalencia de la relación de aseguramiento al reconocer una prestación por la que no se ha cotizado, en los términos en los que se reconoce.

2) Se sitúa “extramuros” de la interpretación de la norma o, si se quiere, realiza una aplicación analógica donde la “semejanza” es dudosa.

3) Es particularista. Se sitúa en una visión localista de los derechos fundamentales, aspecto este que, sin ser negativo, no coadyuva a tener conciencia de las discriminaciones que tienen lugar en nuestra “aldea global”. Conduce a una hipertrofia de los derechos fundamentales.

4) La jurisdicción ordinaria se encierra en sí misma, negándose a abrir un proceso dialéctico con el resto de actores, singularmente con el TJUE y el TC. Parece querer convertirse en protagonista de una extensión de las prestaciones sociales, asumiendo un rol socio-político que, quizá, no le corresponde. Si bien es cierto que abrir un proceso dialéctico supone una situación de igualdad (isegoría) que dista mucho de darse cuando se confronta con el TC o el TJUE.

5) Acude a dos ficciones. La primera considerar que, ciertamente, siempre existirían dos prestaciones de nacimiento y cuidado de menos, aspecto este que no concurriría si el otro progenitor, por ejemplo, estuviera en desempleo y no percibiera prestación contributiva. La segunda, entender que las bases de cotización del otro progenitor serían las mismas.

6) Sigue en la línea de creación y aplicación de una especie de universales conceptos supra jurídicos, como el llamado “interés superior del menor” o “la perspectiva de género”, que funcionan como una onto-teología que parece imponerse a los principios técnicos de organización del sistema jurídico, sin que nadie sea capaz de explicar hasta dónde llegan estos conceptos, cuándo son aplicables y qué seguridad jurídica ofrecen. Parecen sustituir a los llamados principios del derecho natural de orientación cristiana para abrazar una teología laica del derecho, con el consiguiente peligro que supone caer en los dogmatismos.

7) Transmite la idea de un legislador que, en lugar de constituirse en garante de la promoción de las condiciones de libertad e igualdad, y en salvaguarda de los derechos fundamentales, es una fuente de discriminación constante que produce inequidad vulnerando las garantías fundamentales de hombres (complemento de maternidad), mujeres (monoparentalidad), niños (maternidad subrogada)…Idea que no se corresponde con la realidad.

8) Produce, como efecto social reflejo, una discriminación con respecto a las familias biparentales en las que solo uno de los miembros tiene derecho a la prestación.

ASPECTOS POSITIVOS

1) Favorece el dinamismo del derecho y se enfrenta a su anquilosamiento al no reconocer el derecho positivo como límite.

2) Presiona al legislador en un doble sentido: le obliga a aprobar mejores normas, más completas, al tiempo que da visibilidad a situaciones sociales que merecen ser interpretadas con mayor generosidad.

3) Presiona el paradigma clásico y favorece su crisis, posibilitando la necesaria revolución del derecho, en un contexto donde las normas escritas están muy lejos de explicar “qué es derecho”, singularmente “qué es el derecho discutido”, el que se resuelve en los Tribunales de Justicia.

4) Obliga a los letrados de la Administración de la Seguridad Social a ser más creativos al elaborar sus líneas de defensa (afirmación extensiva a todos los letrados de las Administraciones Públicas).

5) Dota de funcionalidad práctica a los “principios rectores de la política económica y social” que, como afirma el artículo 53, apartado 3. de la CE, “informan la práctica judicial”, singularmente, en el ámbito de la Seguridad Social,  los artículos 39, 41, 43, 49 y 50 de la CE.

6) Aplica, indirectamente, medidas de acción positiva con respecto a colectivos minoritarios. Tener en cuenta a colectivos minoritarios constituye una de las esencias del proceso democrático.

EL TJUE DICE NO A LA REGULACIÓN DE LAS INCOMPATIBILIDADES ENTRE PRESTACIONES

La Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, de 30 de junio de 2022 resuelve, con valor prejudicial, lo siguiente:

«El artículo 4, apartado 1, de la Directiva 79/7/CEE del Consejo, de 19 de diciembre de 1978, relativa a la aplicación progresiva del principio de igualdad de trato entre hombres y mujeres en materia de seguridad social, debe interpretarse en el sentido de que se opone a una normativa nacional que impide a los trabajadores afiliados a la seguridad social percibir simultáneamente dos pensiones de incapacidad permanente total cuando corresponden al mismo régimen de seguridad social, mientras que permite tal acumulación cuando dichas pensiones corresponden a distintos regímenes de seguridad social, siempre que dicha normativa sitúe a las trabajadoras en desventaja particular con respecto a los trabajadores, especialmente en la medida en que permita disfrutar de dicha acumulación a una proporción significativamente mayor de trabajadores, determinada sobre la base de todos los trabajadores sujetos a la referida normativa, respecto de la proporción correspondiente de trabajadoras, y que esa normativa no esté justificada por factores objetivos y ajenos a cualquier discriminación por razón de sexo»

La cuestión prejudicial tiene su origen en un procedimiento de seguridad social en el que la demandante, perceptora de una prestación de incapacidad permanente total en el régimen general, solicita que se le declare otra incapacidad permanente total para una profesión distinta, también incluida dentro del campo de aplicación de dicho régimen general. El titular del Juzgado Social 26, el Magistrado Carlos Escribano Vindel se plantea si el artículo 163 de la LGSS que recoge la incompatibilidad entre pensiones del régimen general (interpretado jurisprudencialmente), no contiene una discriminación indirecta por razón de sexo, en la medida en que dicha compatibilidad sería posible si se tratara de prestaciones reconocidas en otro régimen, y ello sobre la base de que las mujeres solo representan el 36,15 por ciento de afiliados al RETA, razón por la cual tienen mayor dificultad para lucrar dos pensiones de incapacidad permanente total.

Los datos que aporta el INSS son significativos. 7723 trabajadores disfrutan dos pensiones de incapacidad permanente, mientras que solo 3460 trabajadoras (30, 9 por ciento de los supuestos) podían acumularlas. De este modo, parece razonable entender que los hombres se encuentran en mejor situación que las mujeres para obtener el derecho a varias pensiones de incapacidad permanente en regímenes distintos, pudiendo acumularlas.

La discriminación indirecta, también denominada de impacto, parece clara. Una norma aparentemente neutra produce un efecto pernicioso para la mujer, situándola en una situación desfavorable con respecto al hombre.

La decisión del TJUE obligará a replantearse el sistema de incompatibilidades entre prestaciones, en el sentido, más que probable, de redactar una norma que prohíba la compatibilidad, con independencia de los regímenes en que se lucren las pensiones, permitiéndose, obviamente, el recalculo de la prestación de incapacidad permanente en los supuestos en que existan cotizaciones posteriores al reconocimiento de la primera pensión.

VALORACIÓN CRÍTICA

Mi valoración personal sobre la sentencia es la siguiente:

  1. En primer lugar, me gustaría destacar el elemento especulativo, intelectivo, del Magistrado que plantea la cuestión prejudicial. Sutil e inteligentemente, descubre una pequeña grieta en el sistema. Como desafío intelectual, un 10.
  2. En segundo lugar, aun cuando las cifras parecen contundentes, no alcanzo a vislumbrar las razones por las que una mujer pueda tener mayor dificultad para ejercer su actividad profesional en el RETA, en el momento actual. Quizá las inercias sociales del pasado, que nos dibujan a un varón titular de un pequeño negocio, o su presencia dominante como titulares de negocios de hostelería o de construcción, justifiquen el sesgo estadístico.
  3. Resulta deseable que el derecho de la Seguridad Social, con el esfuerzo de todos los implicados, sea capaz de transitar hacia la simplificación. Si bien me gusta bautizar el siglo XXI como el «siglo del caos», no puedo evitar confirmar que el caos no es gestionable y que la complejidad excesiva no revierte en un mejor sistema de seguridad social.
  4. España es un país especialmente avanzado en el derecho antidiscriminatorio de género, como demuestra esta sentencia, pero, en contrapartida, dentro de los países occidentales, presenta un atraso importante en las cuestiones relativas a la discriminación racial.
  5. El legislador no puede ni debe convertirse en ese fontanero que vive su día a día pendiente de cuál será la cañería que se rompa ese día. El legislador debiera ser capaz de diseñar cañerías resistentes.

ALBERTO CARNACEA: EL LETRADO MEMORIOSO

Los tiempos de cambio se suceden en el servicio jurídico del INSS de Barcelona, sobre el que parece pesar la maldición de la provisionalidad. Hace un año mis líneas lloraban la marcha de Laura González, David Castell y Carlos Ruiz de Toledo; hoy, hacen lo propio con Alberto Carnacea, que se despide de nosotros y regresa a su Huelva querida. Alberto me recuerda en cierta manera a «Funes el memorioso», el personaje de Borges cuya memoria era tal que necesitaba un día para reconstruir un día («más recuerdos tengo yo solo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo»). Veo a Alberto sumergido entre expedientes, controlando cada detalle, cada cifra, cada palabra. A veces levanta la cabeza y me sorprende con alguna anécdota. «¿Tú sabías que los catalanes hacéis canelones el día 26 de diciembre porque la burguesía catalana contrataba a italianos en el siglo XIX?». «Shakespeare, dices, David, claro, nació el 26 de abril de 1564 en Stratford». «Compañero viene de cum panis». Y yo le pregunto cómo recuerda todos esos detalles y él me responde que mucha cosas las estudió en el Instituto y que otras le han quedado en la memoria. Creo, sinceramente, que el único bachillerato con auténtico nivel lo ha estudiado Alberto en Huelva, y que Oxford, Cambridge y Harvard no son más que un postureo para ricos.

Alberto se ríe a carcajadas cuando satirizo el mundo jurídico con mi ironía habitual. A veces me replica, dando más juego e, incluso, recuerdo algún día en el que hemos acabado llorando de risa. Sus imitaciones son únicas, un lujo digno de verse, su trabajo, metódico y riguroso. Con Alberto se marcha un buen compañero y amigo, alguien a quien recordaré siempre. Ambos nos hemos enriquecido mutuamente y en la distancia no nos vencerá el olvido.

Un fuerte abrazo y mucha suerte.

ACUMULACIÓN DE PERMISOS Y CREACIÓN DE DERECHO

En el presente artículo analizaré, brevemente, por qué considero que las sentencias que condenan al Instituto Nacional de la Seguridad Social al pago acumulado en la misma persona de la prestación de nacimiento y cuidado de menor, en el caso de familias monoparentales, no contienen una argumentación jurídica sólida. Sin perjuicio de un análisis más exhaustivo de una problemática que entronca con la crisis del derecho continental en su vertiente de modelo de juez, me conformaré con citar los siguientes puntos:

1º. El artículo 48, apartado 4º, párrafos 1º y 2º, del E.T. no parece admitir interpretación. Se habla de madre biológica y de «el otro progenitor». Por lo tanto, permitir la acumulación es crear una prestación nueva, no regulada. En los ordenamientos continentales, como el nuestro, el juez no tiene como función crear derecho, siendo competente para ello el poder legislativo, con la consiguiente ruptura de la división de poderes (sin perjuicio del carácter dinámico de los tres poderes, que no son compartimentos estancos, sino que tienden a rivalizar entre ellos con el objetivo de ocupar más espacio).

2º. La sentencia del TSJ del País Vasco habla de discriminación de la norma, declara dicha discriminación y reconoce una nueva prestación. En nuestra sistema jurídico, el control sobre la constitucionalidad de las normas (si una norma discrimina vulnera el artículo 14 de la CE) corresponde al Tribunal Constitucional. Por este motivo, lo procedente, desde mi punto de vista, es elevar una cuestión de inconstitucionalidad si se advierten indicios de que se produce tal discriminación.

3º. Se pretende, en algunas sentencias, eludir la elevación de la cuestión de inconstitucionalidad sobre la base de que la Ley de Tratados Internacionales, Ley 25/14, de 27 de noviembre, declara la prevalencia y aplicación directa de los instrumentos internacionales(artículo 31). Pero la Convención de Derechos del Niño, lo que hace, es prohibir la discriminación, no declarar que existen unos derechos de Seguridad Social específicos para las familias monoparentales (sí tienen prestaciones específicas en consideración a ello). Y, estamos de acuerdo, debe evitarse cualquier discriminación, pero, ¿existe, en este caso, discriminación? Y, en caso afirmativo, ¿puede declararla un órgano de la jurisdicción ordinaria? Me resulta difícil responder afirmativamente.

4º.La sentencia del TSJ del País Vasco va más allá, incluso, de lo que iría el Tribunal Constitucional pues, este último, si apreciara la discriminación, anularía los preceptos legales que vulneran el artículo 14 (artículo 39 de la LOTC) pero no crearía una nueva prestación.

5º. En algunas sentencias, Juzgado Social 26 de Barcelona, se ha llegado a decir que la norma no es contraria a la Constitución pero sí lo es el criterio del INSS, cuando es imposible, a mi modo de ver, poder mantener otro criterio si leemos el artículo 48.4 del ET (madre biológica-otro progenitor). Resulta probable que, en su sentencia, el titular de este órgano judicial haya percibido una incoherencia dogmática y la haya salvado acudiendo a la tesis de que la norma es constitucional, no así la interpretación que de ella hace el Instituto Nacional de la Seguridad Social.

6º. Se parte del supuesto erróneo, este sí claramente, de que si hubiera dos progenitores existirían dos prestaciones de nacimiento y cuidado de menor, cuando lo cierto es que si el otro progenitor no tuviera la carencia necesaria o no estuviera en situación de alta o asimilada al alta, no existiría derecho a la prestación y nadie podría justificar lo contrario.

7º. Si se acepta que la contributividad es un elemento esencial del sistema de Seguridad Social, cuestión que me parece obvia, no se alcanza a entender por qué las cotizaciones de un trabajador, progenitor monoparental, pueden generar una prestación de 26 semanas, mientras que la del resto de trabajadores solo posibilitan una prestación de 16.

En síntesis, la creación de esta nueva prestación por parte de un determinado colectivo de jueces plantea problemas más allá del derecho de la Seguridad Social, debiéndonos remitir a la filosofía del derecho para tratar de encontrar explicaciones mínimamente satisfactorias. En este sentido, parece que los jueces partidarios de la acumulación se adscriben, o así lo parece, a alguna de las corrientes del realismo jurídico.

(En el momento de escribir estas líneas, se han pronunciado a favor de la acumulación los TSJ de País Vasco, Galicia, Aragón. En contra, Asturias, Valencia y Madrid).

AL OTRO LADO DEL RÍO

Estoy acostumbrado a que los medios de comunicación proclamen, con cierta frecuencia y, en muchas ocasiones, financiados por despachos de abogados, noticias que apuntan hacia la intrínseca maldad que caracteriza a los equipos de valoración de incapacidades y a los letrados de la Seguridad Social que los defienden en los procesos judiciales de incapacidad permanente. Creo que profesionalmente me perdería algo importante si no supiera ver el cinismo que caracteriza a estas noticias o si no fuera capaz de observar que, efectivamente, en algunas ocasiones, los ciudadanos pueden ser objeto de una errónea valoración. Pero creo que también me perdería algo importante si ignorara el caudal de corrupción médica que inunda, día a día, el agitado mundo de los procesos judiciales, caudal que va acompañado, cómo no, de un notable desperdicio de recursos públicos.

En este sentido, creo necesario traer a colación la reciente Sentencia 226/2021, del Juzgado Social 31, sentencia dictada por el Ilustrísimo Magistrado Raúl Uría. La demandante, una señora perceptora de una incapacidad permanente total, pretendía, asistida por su abogado, lucrar una prestación de incapacidad permanente absoluta para todo trabajo, por agravación de sus lesiones anteriores. Por fortuna, y contra el criterio de Ortega y Gasset, quien en la historia de la humanidad veía pocos nombres de jueces inteligentes, el Magistrado supo ver la realidad del caso y razonó lo siguiente:

«La parte actora basó, en gran medida, su alegato, en la incapacidad para recorrer distancias cortas presentando una biomecánica que se aporta. No presenta ni un solo informe de traumatólogo en que se valore la dolencia que dice sufrir en las caderas y que tanto la limita. La única referencia a que la demandante pudiera necesitar una prótesis de cadera está en un informe de hace más de dos años en que la médico de familia (que empieza su informe aludiendo a la «limitación laboral» revelando el carácter finalista del mismo)) señalaba que había sido valorada en febrero de 2018 en traumatología, hace ahora más de tres años. No se puede pretender con la mínima seriedad que una biomecánica pueda sustituir la necesidad de algún informe de especialista en los últimos tres años en que se explique la situación de la dolencia o su posible tratamiento».

Asimismo, en una antológica frase que merece ser subrayada, afirmó que «en el extraño y lamentablemente aceptado juego del gato y el ratón en que parecen haberse convertido algunos juicios de incapacidad permanente, la parte actora no aporta informes de traumatólogo». Precisando que «atenta contra la lógica más elemental que una persona que tenga una afectación artrósica en las caderas de tanta entidad como para claudicar tras caminar unos metros, no haya visitado en tres años a un especialista». Y es que, «la actividad se ha centrado, pues, en los últimos años, en montar un pleito más que en resolver el problema de salud en las caderas».

Consciente de que se le había intentado engañar utilizando una prueba biomecánica, concluye su sentencia con un FJ 4º que, textualmente, dice:

«Como se ha adelantado en el fundamento anterior se considera procedente que el Ilustre Colegio de Médicos de Barcelona determine si es procedente alguna actuación en relación con el proceder de quien firma la biomecánica, pues se incluye una conclusión que podría ser determinante para el reconocimiento de una incapacidad permanente, pero el argumento que conduce a ella presenta serias dudas sobre su rigor médico pues se basa en un estudio que, por sus características no parece que técnicamente deba reputarse referencial a estos efectos».

Creo que hacen falta muchas sentencias como esta si de verdad se quiere dignificar al ciudadano que se levanta a las 6 de la mañana para ir a trabajar y al que legítimamente discute sus patologías en un procedimiento judicial. El camino es largo, árido y poco confortable. Y, sin embargo, necesario. Un Sistema de Seguridad Social debe expulsar, con denuedo, toda conducta irregular. Servicios de Salud, INSS y judicatura tienen la obligación ética de hacerlo.

RUIZ DE TOLEDO: SI TE DICEN QUE ME FUI

(Artículo escrito por mi amigo Carlos, el asaz sospechoso, tras su fuga del INSS. Creo que logró escapar por las escaleras de incendio. No lo he vuelto a ver, pero a veces me escribe). ¡Un abrazo!

Recuerdo mi llegada al INSS de Barcelona, con algo de nervios y mucha ilusión. Allí me encontré a unos compañeros algo apenados por la despedida de la gente que emigraba hacia lugares más cercanos a su familia y, a la vez, expectantes ante la aparición de los “nuevos”. Los primeros a los que conocí fueron Alberto Carnacea y Mónica, habitantes perpetuos de la planta baja y, a cuyo lado, me situé. A mi izquierda Mónica y a mi derecha Albert, porque ya se sabe que rodearse de los mejores es sinónimo de garantía.

A continuación subí a la “séptima”, la planta privilegiada, donde reconocí a Laura y Alberto, opositores de nacimiento de cuya valía ya era conocedor. Pero no eran los únicos que se presentaron, también conocí a los letrados-jefes, Paco y la inagotable Rosa, a la enérgica Patricia Urgel, a quien tuve el placer de acompañar  un día a juicios, al igual que a Laura, la Letrada Coraje, y a Condis, el Letrado polígrafo (en su acepción literaria); a Paquito López del Rey, con su punzante ingenio, a Pilar y Dolors, representantes de la tradición de la asesoría jurídica del INSS de Barcelona, a Maite y Jero, gran cantante melódico pero, igualmente, otro desertor como yo, a María, mi única compañera de viaje hacia el caos en que se ha convertido el INSS de Madrid, y al docto Castell, quién me metió en el “lío” de las quinielas junto con Mónica Jairala, prometiendo premios cuasiasegurados por el acierto de los dos David. Me gustaría poder explayarme en nuestros triunfos quinielísticos pero, desgraciadamente, ya está todo contado. 

Más tarde llegarían el resto de letradas. Así que dejé de ser el único “nuevo”. Entre ellas, debo mencionar, en primer lugar, a mi compañera de piso y gran amiga Laura Pascual o Laura Soria, con quien he tenido los mayores debates tanto profesionales como ideológicos y comentaba todas las ocurrencias que me pasaban por la cabeza. Inolvidables son los momentos que hemos vivido en el poco tiempo que hemos coincidido. Siempre los recordaremos Laurita.

Otra de las grandes promesas del INSS es Paloma Acosta, siempre poniendo en apuros al resto de compañeros con sus intrincadas preguntas. Miriam, mi otra acompañante en la nueva aventura madrileña, en este caso desde la Gerencia. Y, por último, Carolina, una persona llena de sorpresas y no sólo por su fuerte tono (timbre) de voz.

¡OS ECHARÉ DE MENOS A TODOS!

Pronto vendrían los partidos de fútbol en casa de Condis, momento perfecto para intercambiar opiniones profesionales y ¿ por qué no decirlo? desahogarnos  sobre los puntos obscuros del sistema de Seguridad Social y todo lo que lo rodea; la inauguración del piso, incluyendo la tentativa de jugar al beer pong; el cumpleaños de Laura González, que dejó por medio algunos damnificados. También recuerdo el primer viaje de chicos a Lloret de Mar, espero que no el último, la calçotada, la cena de navidad , muchos desayunos y algunas reuniones de retirada en casa. Allí tratábamos la mala situación de un INSS condenado a la masificación de trabajo, por no querer frenar una tendencia extraña a la sobresaturación del sistema propiciada por varios factores, tanto externos a la administración como provenientes de diferentes ámbitos de la misma.

En este punto, creo que los primeros que deben replantearse el orgullo de ser lo que son, somos los propios Letrados de la Seguridad Social, para reclamar lo que corresponde a los participantes de un sistema universal, público e igualitario de Seguridad Social pues, sin su aportación, sería impensable la pervivencia de sistema alguno. De la misma forma, la solidaridad debe entenderse como el pilar indispensable para su mantenimiento, siempre y cuando esté vinculado a la obtención de un fin lícito. Es este último extremo el que se ve asediado en los últimos tiempos por el comportamiento de determinados colectivos profesionales que persiguen más bien el interés individual frente al interés general y colectivo. Ahí es donde la Administración debe intervenir, a través de sus integrantes, para salvaguardar la viabilidad del sistema e impedir a los individuos más egoístas la comisión de determinados comportamientos inadmisibles y perjudiciales para el resto.

A pesar de todo, mi paso por Barcelona ha sido más que positivo, por las experiencias vividas y conocimientos adquiridos y, especialmente, por los valores de un grupo de compañeros con los que he compartido una etapa tan fundamental como mi primer año de ejercicio profesional.

Por último, solo me queda agradecer a David Condis todas las tardes de charla, telefónicas y presenciales, con el único objetivo de intentar mejorar la situación de la DP y, por supuesto, de la SS. ¡Amigo mío! te interpelo para que, al igual que hiciste conmigo, sigas transmitiendo a los futuras Letradas/os las ideas y los valores que deben ostentar todos los representantes de la cosa pública, que muchas veces olvidamos o pasamos por alto, a causa de la falta de tiempo provocada por nuestra inmersión en la rueda del INSS, esa rueda que siempre avanza y nunca para.  Mucha fuerza David, te echaré de menos.

PD: no puedo olvidarme que en la calle Sant Antoni Maria Claret , además de Letrados, también trabajan otras personas que, con su amabilidad y colaboración, han hecho mucho más agradable mi labor en ese edificio. Este recuerdo va especialmente dedicado a Mónica y Andrea, Omar y Elsa, nuestro personal de apoyo (Manolo, Luisa, Dani, Olgas, Tere…) y, por supuesto, a nuestro historiador del arte, devenido en informático, “Lute”. Os deseo lo mejor.

Carlos Francisco Ruiz de Toledo Rodríguez.

CÓDIGO DE UR-NAMMA: EL PRIMER CÓDIGO DE LA HUMANIDAD

Entre los muchos logros alcanzados por la civilización sumeria, destaca la creación del derecho y sus primeras codificaciones. Como señala Kramer, hasta 1947, el código mas antiguo del que se tenía conocimiento era el Código de Hammurabi. En esta fecha se descubriría el Código de Lipit-Ishtar y en 1952 el Código de Ur-Namma, al que dedicaremos este pequeño estudio.

Con razón puede afirmarse que el código de Ur-Namma es el más antiguo que conocemos en la actualidad. Textos anteriores como las reformas de Enmetema (2404-2375 a.c.) o de Uruinimgina (2352-2342 a.c.) carecen de valor normativo.

Ur-Namma, fundador de la Tercera Dinastía de Ur (2150-2050 a.c.) restauró el sumerio como lengua oficial, fijó nuevos sistemas de pesos y medidas y edificó el primer zigurat de Mesopotamia. Pero su contribución más importante, como hemos señalado, es el código que lleva su nombre, y que fue hallado en una tablilla en las excavaciones arqueológicas de la ciudad de Nippur en 1952.

En el prólogo del código, previo a su articulado, afirma que con la fuerza de Nanna (nombre sumerio del dios-Luna, cuyo nombre semítico es Sin), por medio de la orden justa de Utu, dios tutelar de la justicia, establecí la justicia en el país y expulsé el desorden y la iniquidad. A continuación, se recogen 32 artículos, que conforman propiamente la di (disposición legislativa).

El primero de ellos constituye un ejemplo de la Ley del Talión, ley que consistía en devolver idéntico daño al ofensor. Y así, “si un hombre ha cometido un asesinato, se matará a ese hombre”. También se prevé la pena de muerte para quienes han cometido actos de bandidaje, así como para el hombre que desflore a la mujer (no desflorada) de otro hombre. Una particular punición se establece para la mujer que abandone a su marido y tenga relaciones sexuales con otro hombre, conducta que ha de ser sancionada por el propio esposo, quien matará a la mujer. Curiosa acotación se establece para el amante, a quien se le concederá la libertad.

El distinto valor del ser humano, en la desigual sociedad sumeria, se observa en el parágrafo 8. Así, desflorar a una esclava actuando indebidamente es sancionado con una pena económica.

Las rupturas matrimoniales generan un derecho de indemnización para la esposa. Así, el parágrafo 9 dice que “si un hombre se divorcia de su esposa principal, pesará una mina de plata” y el 10 afirma que “si él se divorcia de una viuda, pesará media mina de plata. Comenta las normas Lara Peinado afirmando que la indemnización por divorcio, fijada en 500 gramos de plata, estaba sujeta a minoración o aumento por los tribunales, quienes tenían una relativa libertad para fijarla. El menor valor del divorcio de la viuda se basaba en razones económicas (herencia del anterior marido, bienes propios…) y morales (pérdida de la virginidad).

Se castigan también las conductas que atentan contra el derecho al honor, como las falsas acusaciones (calumnias). Así, acusar a otro hombre de practicar la brujería o a una mujer de haber sido infiel a su marido, cuando las acusaciones son manifiestamente falsas, genera un derecho a indemnización.

El código dedica un apartado especial a los delitos de lesiones. Así, “si un hombre le ha cortado a otro un pie en una pelea, le pesará diez GIN de plata” (83 gramos de plata). “Si le ha roto un hueso, 60 GIN”, “si le ha cortado la nariz dos tercios de mina de plata” (332 gramos de plata).

Se castigan lo que, en la actualidad, denominaríamos “delitos contra la Administración de Justicia”. De modo que “si un hombre ha comparecido como testigo y ha rehusado prestar juramento, indemnizará de aquello de lo que sea objeto del proceso”. “Si ha comparecido como testigo y ha sido declarado perjuro, pesará 15 GIN de plata (124,5 gramos de plata). El falso testimonio o el negarse a jurar, lo que en la práctica supone tener la posibilidad de mentir, entorpecen el normal funcionamiento de los procesos judiciales y, por consiguiente, del propio sistema judicial.

Dejar las tierras cultivables sin trabajar era también motivo de punición. “Si un hombre ha dado a otro hombre un campo arable para que lo cultive, y él no lo ha cultivado y lo ha vuelto improductivo, medirá por cada IKU de campo (3600 m2) tres GUR de grano.

La tablilla 3191, la que recoge el código, presenta un estado de conservación muy deficiente, de modo que algunos artículos resultan ilegibles. El último de los preceptos indica que “si un hombre ha dado (a otro) un campo sin cultivar…”.

De la síntesis del Código de Ur-Nammu, cuya mención como más antiguo esperan los sumerólogos que sea temporal, pueden extraerse las siguientes consideraciones:

1) Influyó decisivamente en el Código de Hammurabi, que copia alguno de sus preceptos.

2) Nos muestra un sistema jurídico avanzado, que pivota esencialmente sobre un sistema de indemnizaciones que busca garantizar el cumplimiento de la ley y, en su caso, la reparación del daño causado.

3) Si bien penológicamente muestra ciertos arcaísmos, como sucede con la esposa infiel a la que debe asesinarse, quedando libre el amante, los mismos son reflejo de un estadio de la civilización compatible con la situación de sumisión de la mujer.

4) No ha de creerse que resulta reflejo de una sociedad ejemplarmente justa, pues como señala Kramer, “profesaba los ideales de justicia, equidad y compasión, pero la injusticia, la desigualdad y la opresión estaban a la orden del día”, aspecto este que, sin embargo, podeos hacer extensible a nuestro sistema jurídico actual y a nuestra sociedad presente.

Bibliografía

-La historia empieza en Sumer. Samuel Noah Kramer.

-Los primeros códigos de la humanidad. Federico Lara Peinado.

-Las civilizaciones de Mesopotamia. Historia National Geographic. Tomo 4.

CARLOS RUIZ DE TOLEDO: EL LETRADO REVELACIÓN

      No lo conocí el mismo día que llegó. Tampoco al día siguiente. Es el triste destino de los letrados de la Seguridad Social del INSS de Barcelona, obligados a defender un sistema colectivo de pensiones desde el más absoluto individualismo. De modo que la primera referencia que tuve de él fue a través del informático responsable de nuestro equipo, un licenciado en Bellas Artes. “Oye, ¿sabes que tienes un compañero que es descendiente del Conde de Orgaz?” “¿conoces el cuadro “El entierro del Conde de Orgaz”, de “El Greco”?  No debió verme entusiasmado con la noticia. Las personalidades jurídicas medievales no forman parte de mi círculo de preferencias. Pero rápidamente me aclaró, “parece un tipo normal y abierto”.

  En efecto, desde que tuve el placer de conocerlo, no vi en él rasgos de soberbia y presunción. Es más, rápidamente se apuntó a nuestra peña quinielística, con David Castell y Mónica Jairala, una empleada de la limpieza. Pocos días después, quiso acompañarme a los juicios y ambos no sentamos en el estrado. Despierto, moviendo la cabeza de un lado a otro, fijándose en los documentos que conformaban la prueba del adversario; sonriendo unas veces, pensativo en otras, a Carlos se le notaba que por sus venas corría la sangre de letrado confrontador, de los que siempre guarda una última bala en la recámara.

  Por otro lado, Carlos no tardó en darse cuenta de que la defensa de un INSS como el de Barcelona requería de la emisión de juicios críticos sobre los documentos médicos de la parte contraria, en demasiadas ocasiones irregulares, en demasiadas ocasiones pagados por abogados de la parte demandante con el objetivo de lucrar prestaciones de Seguridad Social, en ese lodazal administrativo-judicial que tanto debería avergonzarnos a todos, incluidos algunos Magistrados de lo Social de Barcelona.

  En esta línea de pensamiento, debo decir que a Ruiz de Toledo siempre le salió la vena aristocrática en los pleitos en los que se sintió engañado, en esas pocas ocasiones en que mostrarse “chulo” y distante puede ser una virtud. Ahí no perdonó, hasta el punto de que uno de los clásicos peritos médicos mercenarios le retiró el saludo. ¡Qué grande eres Carlos! ¡a mí todavía me saluda! Y así, con el paso de las semanas se fue consolidando como un letrado revelación, como alguien capaz de rendir por encima de lo esperado. Hasta que se resolvió el concurso y, sorprendentemente, le adjudicaron una plaza en Madrid. Una pena. En los sistemas administrativos encanallados tener a gente como Carlos en la plantilla es una garantía.

  Lo echaré de menos, pues con él se va un letrado comprometido, discutidor, aguerrido a veces, incómodo siempre para el rival. Buen compañero y mejor amigo. Una ganancia personal, una gran pérdida profesional para mí.

  MUCHA SUERTE AMIGO